¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Se entiende por distorsiones cognitivas como errores de procesamiento de información y tienen una doble función:

  • Por una parte, facilitan las errores que cometemos al percibir el medio, es decir, facilitan que experimentemos un acontecimiento neutro, inofensivo o ambiguo,  como algo negativo.
  • Por el otro lado, mantienen las creencias negativas a cerca de mismo, el mundo y el futuro.

La terapia cognitivo-conductual se basa en la modificación de las distorsiones cognitivas (las creencias y pensamientos desadaptativos) y las disfunciones conductuales relacionadas con estos pensamientos o distorsiones. Se pretende ayudar al paciente a descubrir su pensamiento disfuncional e irracional, así como el efecto de este en su comportamiento y en sus emociones, al igual que enseñarle las estrategias de afrontamiento adecuadas para que pueda llevar a cabo su vida de una manera más satisfactoria.

De acuerdo con Beck, existen una serie de errores o distorsiones característicos en el procesamiento de la información de las diferentes psicopatologías (principalmente de la depresión, ansiedad, trastornos de personalidad…), lo que hace que se interprete una situación de manera equivocada y se activan esquemas cognitivos negativos que influyen en los pensamientos, la conducta y en las emociones de la persona. Sin embargo, Beck no desconoce la influencia de factores genéticos, bioquímicos, culturales o conflictos intra/interpersonales) en la aparición de enfermedades psiquiátricas. Los diferentes trastornos psiquiátricos tienen orígenes diferentes y complejos que comprenden las influencias cognitivas, biológicas, sociales e interpersonales.

La depresión se basa en una teoría cognitiva que postula la estrecha relación entre cognición y emoción, donde se le da al pensamiento el principal papel que causa el estado emocional depresivo y a su vez, la emoción tiene la capacidad de intensificar la distorsión cognitiva. La perturbación emocional depende de la capacidad que tiene la persona para percibir negativamente el ambiente y los acontecimientos que le rodean.

Niveles de procesamiento

Existen dos niveles de procesamiento de la información disfuncional:

  • Esquemas: son estructuras cognitivas que contienen las reglas básicas para escoger, filtrar y codificar la información que proviene del entorno. Cuando un conjunto de estímulos afectan a la persona, se activa uno de estos esquemas y convierten los datos percibidos n pensamientos y cogniciones.
  • Pensamientos automáticos: son cogniciones o pensamientos negativos que aparecen automáticamente sin ningún razonamiento previo. Estos están asociados a la conducta disfuncional y a las emociones negativas. Estos pensamientos representan diferentes grados de distorsiones cognitivas que es necesario aislar y corregir.

Las distorsiones cognitivas son el resultado de una forma de procesar la información que da lugar a errores identificables en el pensamiento. Así, las distorsiones cognitivas son definidas como errores sistemáticos que cometen las personas en el procesamiento de la información.

Tipos de distorsiones cognitivas:

  • Pensamiento dicotómico o polarizado: es la distorsión que se caracteriza por el hecho de que el sujeto ve una situación u acontecimiento de manera extrema extrema y opuesta, sin considerar la gama de posibilidades intermedias o matices. Un ejemplo de este tipo de pensamiento, es ver todo en términos de bueno-malo, blanco-negro, interpretando los eventos y personas en términos absolutos
  • Generalización excesiva o sobregeneralización: es el proceso de extraer una conclusión o elaborar una regla general, a partir de uno o varios hechos aislados y aplicarla tanto a situaciones relacionadas con el hecho en particular, como no relacionadas, es decir, es la tendencia a creer que si algo ha ocurrido una vez, ocurrirá siempre. Esta distorsión va de la mano del pensamiento dicotómico y es muy común que aparezcan juntas. Se habla de términos de “todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”…
  • Inferencia arbitraria: es el proceso de llegar a una conclusión sin evidencia que la apoye o con evidencia contraria a la conclusión o se da cuando damos por hecho determinadas suposiciones, aunque no exista evidencia de ello. Es a tendencia a interpretar sin fundamento también los sentimientos e intenciones de los demás. Hay dos formas de hacerlo:
    • Adivinación del pensamiento: creer saber lo que piensan los demás  y por qué se comportan de la forma que lo hacen. Un ejemplo de esto es pensar “se están riendo de mi”, “seguro piensa que soy tont@”, “me está mirando mal, eso es que no le caigo bien”…
    • Adivinación del futuro o catastrofización: esperar que las cosas salgan mal, sin permitirse la posibilidad de que sean neutras o positivas. Por ejemplo “no seré capaz de pasar el examen”
  • Abstracción selectiva o filtraje: valoración de una experiencia centrándose en un detalle específico extraído fuera de un contexto e ignorando otros elementos más relevantes de la situación, es decir, se centra la atención solo en los aspectos negativos o inadecuados 8pensar que lo negativo es más importante, le damos más valor y peso a los aspectos negativos de la situación que hemos vivido . Por ejemplo, hacer garbanzos y de repente ver un par de garbanzos negros, considerando que todo el cocido ha salido mal y lo tiramos todo.
  • Magnificación – Minimización: otorgándole un peso exagerado o infravalorado sobre la base de la evidencia real. Magnificamos los errores, los aspectos negativos y minimizamos los aspectos y logros positivos. Es la tendencia a sobrevalorar los aspectos negativos de la situación y a infravalorar los positivos.
  • Descalificación de las experiencias positivas: no se tienen en cuenta las experiencias positivas y con ello mantenemos creencias negativas sobre nosotros y el mundo que realmente no se basan en una realidad objetiva.
  • Razonamiento emocional: se refiere a la suposición, por parte de las personas de que sus emociones reflejan cómo son las cosas, es decir, se cree que lo que se siente emocionalmente es cierto necesariamente (razonar en función de cómo nos sentimos). Por ejemplo, sentirse incompetente y pensar que por lo tanto se es incompetente (lo siento así, por consiguiente, tiene que ser verdad).
  • Los debería/tengo que: es el hábito de mantener reglas rígidas y exigentes sobre cómo tienen que suceder las cosas. Cualquier desviación de esas reglas u normal se considera intolerable o insoportable y conlleva alteración emocional extrema. Tenemos expectativas  de personas y situaciones que nunca se llegan a cumplir, por lo que nos frustramos o nos enfadamos. Muchas veces exigimos a los demás o a nosotros mismos muchísimo más de lo que es esperable. Por ejemplo, “debería haber sido más atento con mi novia y así no me hubiese dejado”, “no debo cometer errores”, “tengo que gustar a todos”…
  • Etiquetación: consiste en poner un nombre general o etiqueta peyorativa globalizadora a nosotros mismos o a los demás en lugar de describir los hechos o cualidades con exactitud. Para identificar esta distorsión, se usa el verbo “ser”. Cuando etiquetamos, globalizamos de manera general todos los aspectos de una persona o acontecimiento bajo el prisma del ser, reduciéndolo a un solo elemento, lo que produce una visión del mundo y las personas de manera estereotipada e inflexible. Por ejemplo, cometer un error en el trabajo y etiquetarse como un “inútil”.
  • Personalización: consiste en el hábito de relacionar, sin base suficiente, los hechos del entorno con uno mismo. Las personas con estas distorsiones cognitivas se sienten responsables al 100% de acontecimientos en los que apenas han participado o incluso en aquellos en los que no han participado en absoluto.
  • Falacia de control: se puede dar en dos sentidos, uno en el que tenemos la sensación de controlarlo todo y queremos poder llegar a controlarlo todo o sentimos que no tenemos absolutamente el control sobre nada y que estamos dominados por otras personas, las circunstancias, la vida o lo que sea, pero algo totalmente ajeno a nosotros y sobre lo que no podemos hacer nada. Un ejemplo es pensar “si otras personas cambiaran de actitud, yo me sentiría bien”, “soy la responsable del sufrimiento de las personas que me rodean”…
  • Falacia de justicia: consiste en valorar como injusto todo aquello que no coincide con nuestros deseos. Es la tendencia a sentir que lo que nos pasa y pasa a nuestro alrededor no son justas. Se añade la tendencia a creer que nuestro modo de ver las cosas es el único posible y que es la única forma que tenemos de entenderlo siendo ésta la más justa.

Todos presentamos en mayor o menor medida distorsiones cognitivas. Lo importante es saber detectarlas, analizarlas y cambiarlas.


Ana Ospina

Psicologa clínica y forense

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