La infidelidad se define como la ruptura de la confianza de la pareja, cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad de la pareja, es decir, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y sabiendo que nuestro comportamiento no es el correcto.

También por infidelidad nos referimos a toda aquella situación en la cual, una persona con una relación de pareja estable, está implicada en un contacto intenso con alguien que no es su pareja habitual. En este contacto, pueden darse o no relaciones sexuales, lo que nos permite distinguir entre una forma de infidelidad centrada en la relación sexual y otra, en la que ésta no es más que un aspecto secundario al vínculo afectivo. En el primer caso, la insatisfacción sexual en la pareja es el motor para el establecimiento de nuevas relaciones, mientras que en el segundo, se trata de una insatisfacción más global y compleja la que impulsa a transgredir los pactos de fidelidad.

Es necesario definir en pareja qué practicas son consideradas como una infidelidad y cuáles no, a través de unas normas explícitas o implícitas aceptadas al respecto. El problema es que muchas veces, estas normal no quedan claras y se pueden dar muchos mal entendidos.

Es muy difícil definir qué comportamientos suponen una infidelidad, ya que los limites admisibles se establecen de forma implícita, dentro de cada pareja, de acuerdo a las ideas de cada miembro, a sus experiencias anteriores, a las costumbres de la familia de origen y al contexto social en el que se vive (es normal que lo que una pareja considera infidelidad, en otra no lo sea y viceversa).

Igualmente, hombres y mujeres desarrollan ideas diferentes sobre la infidelidad: mientras que muchas mujeres tienden a asociar cualquier intimidad (ya sea sexual o no) con infidelidad, los hombres son más propensos a negarla, a menos que haya habido relaciones sexuales. La mejora de los medios de comunicación ha provocado que en la actualidad, sea más accesible y fácil la infidelidad, basta un teléfono o un computador para establecer fuertes relaciones emocionales o de contenido sexual con alguien ajeno a la relación, sin que sea necesario invertir un tiempo excesivo, que haga sospechas a la pareja.

De acuerdo a algunos estudios, las mujeres consideran (en un porcentaje más alto,) los actos emocionales como una infidelidad, mientras que los hombres son más reticentes a considerar una relación emocional como un engaño.

Otro estudio obtuvo la misma conclusión, en tanto que concluía que un 65% de las mujeres consideraba una conexión emocional de la pareja con otra persona como un engaño, frente a un 46% de hombres con esta percepción.

Por su parte, los hombres consideran tener una noche de sexo con un extraño como una traición mayor, que el hecho de que su pareja esté enamorada de otra persona (mientras no haya pasado nada entre ellos). En cambio, las mujeres tienen estas concepciones más igualadas, tendiendo a considerarlas como infidelidad.

A esta variabilidad de definición hay que sumar las nuevas tecnologías, elemento que incrementa más aún la ambigüedad del concepto y hace más difícil para la pareja la superación del conflicto.

Las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas que no se sabe cómo clasificar (hasta ahora desconocidas) como: ¿se considera infidelidad tener un encuentro de tono sexual a través de webcam?, ¿el consumo masivo de pornografía?, ¿coquetear con otra persona por chat?, etc.

Aunque internet no hace que aumente la inclinación que nos lleva a ser infieles, si es cierto que facilita su práctica. En los últimos años han proliferado las aplicaciones que ofrecen explícitamente servicios para tener relaciones sexuales (extramatrimoniales) y están teniendo éxito.

Los expertos calculan que el 50% de las parejas consolidadas (matrimonios) pasan por instancias de infidelidad y aventuras con terceros. La buena noticia es que esto es absolutamente prevenible en la mayor parte de los matrimonios, si se conoce las razones por las cuales, una persona llega a ser infiel.

Hay diferencias entre estudios, pero la mayoría coincide en decir que entre el 40 y el 50% de los adultos ha sido infiel alguna vez en su vida. La cifra varía según  el país.

Los conflictos de pareja aparecen cuando ésta, no sabe o no se ocupa de resolver las demandas del otro. Por lo general, las parejas apelan a una única “solución” (la infidelidad), para sus necesidades insatisfechas. No importa la ética, religión o educación, cuando existe una fuerte demanda o necesidad interior, esto lleva a doblegar la voluntad y a embarcarse en la infidelidad.

Todas las parejas pasan por el mismo proceso: se hallan irresistibles cuando están enamorados, pero se vuelven incompatibles cuando dejan de atender las necesidades de su pareja. Allí aparece un tercero dispuesto a satisfacer esas demandas no escuchadas y surge la relación extramarital. El amante es esa mujer o ese hombre irresistible que tanto parece necesitar.

A pesar de lo que se pueda pensar, la infidelidad en la actualidad es igual en hombres y mujeres. En el pasado, eran más los hombres quienes engañaban a las mujeres principalmente, pero en la actualidad, el porcentaje de mujeres que engañan aumenta con los años. Por ejemplo, en Estados Unidos, la infidelidad femenina ha crecido un 40% en los últimos 20 años, acercándose cada vez más a las cifras de adulterio en los hombres.

Las razones por las que engañamos a nuestra pareja siguen siendo las mismas de siempre. Sin embargo, hombres y mujeres no tiene los mismos parámetros cuando se produce un engaño en la pareja. Hay diferencias de acuerdo al sexo, ya que hombres y mujeres tienen diferentes motivos y necesidades, aunque también hay necesidades compartidas por ambos sexos.

A continuación, veremos cuáles son las razones para ser infiel en ambos sexos y posteriormente, se hará la distinción de las razones o motivos para ser infiel, de acuerdo a cada sexo.

Razones para ser infiel en ambos sexos

Ambos sexos exponen las mismas razones para iniciar y mantener una relación de estas características. Hombres y mujeres infieles hablan de la vivencia de una relación de pareja penosa, monótona y vacía y de una falta de respuesta positiva ante sus demandas sexuales y emocionales.

Estas afirmaciones muestran que una infidelidad en muchos casos indica la necesidad de “algo más” o “algo diferente” en su interacción y en su vida de pareja que les impulsa a buscar aquello que sienten, que les falta, en muchas ocasiones.

  • Cercanía con una persona del sexo opuesto

Una situación que puede desencadenar en infidelidad, ya sea en el caso del hombres o de la mujer, es la cercanía con una persona del sexo opuesto. En este sentido, es muy importante evitar relaciones amistosas que potencialmente puedan ser perjudiciales para la pareja.

El amor requiere ciertos sacrificios y a veces se hace necesario sacrificar una amistad demasiado cercana con el sexo opuesto, si esa persona pudiera volverse un “tercero en discordia” dentro de la relación. Lo mismo sucede si un amigo o amiga no se llevara bien con nuestra pareja: tenemos que elegir preservar a nuestra pareja por sobre todo lo demás.

En el marco de una amistad, ambas personas comparten sus preocupaciones o problemas y generalmente se ven con cierta frecuencia, por ejemplo, a causa de una relación laboral. Debido a que pasan mucho tiempo juntos, la amistad va solidificándose; las personas se alientan y se apoyan, sobre todo en lo que respecta a sus demandas insatisfechas. Una gran cantidad de gente ha pasado por periodos de gran frustración y desilusión en sus vidas. Cuando hallan a otra persona que los estimula, los escucha y comparte sus cargas, sienten una enorme atracción y un día, están los dos en la cama, sin saber cómo pasó.

A menudo, una amistad que se vuelve una aventura amorosa, no está basada en la atracción física. Quizá el o la amante son mucho menos atractivos que la pareja de la persona, pero ¿cómo pudo suceder todo entonces?

La respuesta es sencilla, la atracción es una cuestión emocional. El otro se vuelve atractivo porque ha logrado resolver una demanda insatisfecha. De pronto, es quien más se fija en sus necesidades y así se siente desarrollar el mismo deseo de cuidarlo. Los amantes ya comparten esas ganas irrefrenables de suplir las demandas del otro; va creciendo el amor entre los dos y el sexo se vuelve pasional. De repente, la relación con el amante es una de las más plenas e intimas que se haya tenido.

Sin embargo, un día te despiertas y estas atrapado en una telaraña de la que no sabes cómo escapar. Generas una adicción a tu amante, pero tu relación no es realista. No es que tu amante no tenga defectos, ni sea el mejor compañero en la cama, lo que en verdad te hace arder de pasión es la fantasía, la relación irreal en que ambos viven. Dejas de preocuparte por tus problemas y de sentir tus frustraciones de siempre mientras planifican secretamente el próximo encuentro. Mientras más se prolongue en el tiempo, más difícil será terminar con esta relación.

Todos somos susceptibles de caer en esta red, si no sentimos que nuestras demandas son atendidas por nuestra pareja. La disolución del matrimonio no se produce por una incompatibilidad, sino por la incapacidad de atender las demandas de la pareja.

  • Nuestra pareja no nos da lo suficiente

Es una razón común para ser infiel. La persona encuentra que su pareja no le aporta el suficiente amor, el tiempo y la atención que considera adecuadas y que sí reciben los niños, el trabajo o la familia política. Muchas veces estas personas no son conscientes de sus necesidades emocionales, no lo hablan con su pareja y acaban siendo infelices.

  • Creemos que el amor ha desaparecido

La persona infiel percibe erróneamente que el amor se ha acabado en la relación, porque ya no se da la intensidad sexual y romántica propia de los primeros pasos en una relación. La realidad es que las parejas sanas, a medida que pasa el tiempo, el amor se transforma en mayor compromiso, intimidad y confianza.

  • Presencia de un vacío existencial

Si la relación es insatisfactoria, lo más normal es que antes o después, uno de sus miembros acabe siendo infiel y el sexo y el romance se utilizan para llenar un vacío emocional.

  • No enfrentar a la pareja para enfrentar la separación

Antes de enfrentar la realidad y decirle a la pareja que la relación ha terminado, se busca un sustituto para poder reemplazar a la pareja, en cuanto se haya tomado la decisión. Muchas veces esto se hace de manera inconsciente, pero se hace.

  • Por inseguridad

La persona infiel se siente en inferioridad de condiciones respecto a su pareja: más viejo, más feo, con menos dinero, etc. La infidelidad sirve para reafirmar su valor en el mercado amoroso, subir el autoestima al considerarse deseable. El problema es que las infidelidades causadas por este motivo no suelen ser meditadas y el arrepentimiento está a la vuelta de la esquina.

  • Por venganza

Algunas personas engañan sólo como venganza por un comportamiento de su pareja que consideran injusto. Quizá como sospecha infidelidad de la otra parte, prefiere ser infiel también antes de comunicar algo.

  • Por un trauma no resuelto

De acuerdo a numerosos estudios, las personas que han sufrido en la infancia algún tipo de trauma como un abandono emocional, maltrato físico o abuso sexual, son más propensas a ser infieles. Igualmente también se puede llegar a ser infiel si en el entorno familiar se ha visto a los padres ser infieles.

  • Por expectativas irracionales de lo que la pareja debe ofrecer

Estas personas esperan que sus parejas les concedan todo lo que piden y cumplan todas sus necesidades. Cuando ellas fallan, inevitablemente sienten que la infidelidad está justificada. En estos casos, la educación también juega un papel esencial (los niños mimados son más propensos a ser infieles, pues no han aprendido a sobreponer sus deseos).

  • Por la expectativa de “no ser pillado”

Se basan en la premisa de “ojos que no ven, corazón que no siente”, lo que está unido a cualquiera de los otros motivos. Pensando que mientras no nos pillen, no estamos haciendo daño a nadie. El problema es que tarde o temprano, te acaban pillando.

  • Por impulso natural

Una de esas razones de la infidelidad es nuestro impulso natural al sexo. El ser humano tiene “una programación contradictoria”, porque por una parte quiere una pareja estable para tener una familia, pero por la otra, quiere satisfacer todos sus deseos sexuales, que muchas veces incluyen a más de un sujeto. Los motivos para ser infiel parten de nuestros impulsos y necesidades variados.

Razones por las cuales los hombres son infieles

Hay hombres que parecen tener en su código genético lo de ser infieles y simplemente no saben estar ni mantener una relación sana con una pareja estable, pero también hay muchos casos de hombres que dicen amar y ser felices junto a sus parejas y en un momento de debilidad lo pierden todo y destrozan el amor y la confianza de su pareja.

El hombre suele experimentar menos remordimientos que la mujer al ser infiel, lo cual se debe a la herencia de una cultura machista en la cual, la masculinidad se solía medir dependiendo de la cantidad de mujeres que se habían conquistado. Los hombres también suelen actuar de manera más impulsiva e irreflexiva, mientras que las mujeres suelen pensar más en las consecuencias de sus actos, antes de cometer la infidelidad.

Entre las razones más frecuentes para la infidelidad masculina están las siguientes:

  • Por aburrimiento

Los hombres se aburren de hacer lo mismo con la misma mujer y por eso, por mucho que la ame, le cuesta superar su deseo de excitación y novedad. Por eso es que hombres que parecen sinceros y fieles, cometen en algún momento algún desliz que arruina su relación para siempre. Jamás se podrá modificar ese deseo de novedad que tienen los hombres.

Una de las principales razones que llevan a muchos hombres a la infidelidad, es que sientes que su pareja no es interesante en la cama y que no hace cosas que otras mujeres sí están dispuestas a hacer con él. Esto no significa que su pareja tenga que hacer acrobacias o juegos perversos, sino que se hace referencia a mantenerlo interesado, divertido, sorprendido, excitado y loco por su pareja, porque una cosa es atraer y enamorar a un hombre y otra muy diferente es mantenerlo fielmente a tu lado para toda la vida, en el caso del matrimonio.

  • Por la falta de sexo por parte de la pareja

Cuando un hombre escoge a una mujer para casarse, acepta estar con ella para toda la vida porque da por hecho que ella siempre estará allí para satisfacer sus demandas sexuales, así como ella da por hecho que él responderá a sus necesidades de afecto. El hombre se compromete a tener una sola mujer porque piensa que ella está interesada sexualmente en él, en la misma medida que él en ella. Pero de pronto descubre que confiar tanto en esa mujer ha sido un error, puesto que ella se niega a darle eso que tanto necesita (sexo) y es entonces cuando llega el momento en que buscan en otra parte lo que no tienen en la casa.

Los hombres infieles suelen justificarse a sí mismos, echándole la culpa a su pareja: ella no es capaz de responder a sus necesidades sexuales. A veces, cuando la mujer encuentra la infidelidad, trata de revertir la situación mostrándose más dispuesta para la cama, pero en general, las cosas ya han avanzado demasiado y él ya está muy enredado en una relación paralela.

Muchas mujeres opinan del sexo con su pareja como una experiencia “nefasta“, porque no comprenden su propia sexualidad lo suficientemente bien como para ayudar a sus parejas a amoldarse a ellas en el plano sexual. Es importante aclarar que ambos miembros de la pareja deben esforzarse para lograr ser compatibles en la cama, porque no basta con el “sacrificio” femenino de dar sexo al hombre para que se quede conforme y no proteste.

Mientras la mujer no se sienta sexualmente satisfecha, su pareja tampoco lo estará. Si ella no se une a él verdaderamente en la cama, el hombre siempre se quedará con “gusto a nada”. Para lograr una experiencia gratificante y plena para ambos, los miembros de la pareja deben dialogar (para comprender su propia sexualidad y la del otro).

También puede suceder que en la relación, la mujer tiene una líbido muy baja, mientras que el deseo sexual de ellos esta disparado.

  • Por la pérdida del atractivo físico de la mujer

Tener una compañera atractiva es una de las mayores necesidades emocionales de los hombres. Las mujeres se indignan ante esta verdad, pensando que ellos deberían ser más altruistas y considerar virtudes como la educación, la simpatía o la bondad antes que la belleza física.

Esto no significa que la mujer debe responder a un ideal de belleza determinado, porque no es así, pues en realidad lo bello depende de quién lo mire. Pero en sí es muy importante que la mujer luego de casarse, siga siendo aquella que su pareja escogió para el matrimonio. Debe tratar de parecerse lo máximo posible a aquella mujer con que su pareja se casó. Es cierto que el tiempo pasa para todos, pero el hecho de envejecer no debería ser una excusa para descuidarse.

Los hombres que entre sus necesidades, tienen la de estar con una mujer físicamente atractiva, se sienten satisfechos cuando ven que ella luce bien; si pasa lo contrario, se sienten frustrados porque una de sus principales necesidades no está siendo atendida. La mayor parte de los hombres necesitan tener una pareja atractiva por fuera, más allá de las cualidades que tenga por dentro. El público masculino valora la manera en que ellas se ven.

Quizá muchas mujeres aun crean que esto es algo superficial, pero mirémoslo de esta forma: si verse bien para la pareja es una de sus necesidades básicas,  la mujer lo ama y quiere satisfacer sus necesidades para hacerlo feliz, ¿porqué no intentarlo y agradar a la pareja con su aspecto físico?

Por otra parte, un ingrediente importante para sentir atracción hacia una mujer, es la no dependencia. Es muy importante que las mujeres desarrollen actividades que les interesen y que se cultiven. Al aprender y hacer cosas nuevas, ser productivas, aumenta el autoestima, la confianza y la seguridad en sí misma, siendo todo esto muy atractivo para el hombre. Al mismo tiempo, las mujeres demasiado dependientes del hombre, tienden a seguirlo a todas partes, a estar pendientes de lo que hace y deja de hacer, volviéndose una verdadera carga para el hombre. Es natural que una esposa se vuelva resentida y fastidiosa cuando hace de su pareja el centro de su mundo, pues espera demasiado de él, le exige, le reclama. Por otra parte, ella se desvaloriza ante los ojos de su pareja cuando trata desesperadamente de llamar su atención.

Además, hay que recordar que al hombre no le atraen las conquistas fáciles. ¿Cómo va a encontrar atractiva a su mujer, si ella esta el 100% del tiempo disponible para él y mas aún, lo asfixia? Si eres mujer, tienes que conservar tu misterio y seguir regando tu jardín todos los días, para que parezca hermoso e interesante a los ojos del hombre. Te sentirás satisfecha de ti misma si tienes vida propia y el te extrañará cuando estés ocupada en otros interés que no sean regañarlo.

Una regla de oro: si dependes de alguien para ser feliz, jamás podrás hacer feliz a otra persona. Tu pareja no es perfecta, por lo que jamás podrá darte absolutamente todo lo que necesitas. Ponte a ti en primer lugar, mejora como persona, mantente a gusto contigo misma y verás cómo el se siente a gusto contigo. Aprovecha tus dones y talentos y sé tu persona más importante. Cuando del foco de tu atención a tu pareja, él lo percibe y volverá a buscarte, pues siente que tiene que conquistarte para que le prestes atención.

No es bueno darle tanto poder al otro porque sabría que podría herirte cuando quisiera y aún así, tu nunca lo dejarías. Si el percibe que no tiene que conquistarte, saldrá a hacer otras conquistas por fuera de la casa, por eso no permitas que te tenga en tal concepto y logra que respete. Jamás demuestres que él es centro de tu mundo.

Piensa que él se enamoro de la mujer que eras antes de casarte: libre, independiente, activa, con interés propios, llena de sueños. ¿Por qué dejar todo eso para transformarte en otra persona?

  • Por emociones no satisfechas

La mayor causa de infidelidad se presenta ante la necesidad no resulta de satisfacerse mutuamente, no solo en la cama, sino también a un nivel más profundo. Los hombres ven su aventura amorosa como una vía de escape para no afrontar esa carencia de sinceridad y apoyo mutuo en el matrimonio.

  • Por inseguridad

Es inevitable que el físico sufra los efectos de la edad y que estén aburridos el uno del otro. Si siente inseguridad con determinados aspectos de su vida, es probable que sienta el deseo de engañar a su pareja, simplemente para demostrarse a sí mismo que aún le queda algo de la persona que era en su juventud. Es decir, en estos casos, son infieles para impulsar su autoestima o ser más “viriles”.

  • Por oportunidad

Puede que el hombre no esté pensando en ser infiel pero se le presenta la oportunidad, por ejemplo por estar en un viaje de trabajo o quedar de pronto con una compañera al salir para tomar unas copas, puede conseguir que la conexión aflore y se produzca un encuentro intenso entre ellos. También puede ser porque la tercera persona se le ofrece al hombre y no puede resistirse.

  • Por naturaleza

Existen los “donjuanes” de toda la vida. Algunos hombres tienen una tendencia innata a seducir y es inevitable que incurran en este tipo de acciones. Cuando están solteros, lo más probable es que tengan encuentros sexuales promiscuos y cuando están casados, que engañen a su pareja. Son hombres que con frecuencia tienen rasgos de personalidad (o un trastorno de personalidad) narcisistas (arrogantes y con necesidad de admiración), psicópatas (ausencia de empatía y culpa) y cuentan con una inteligencia maquiavélica (tendencia a manipular al otro según sus intereses). Como no están dispuestos a cambiar, a menudo sólo aprenden la lección, una vez que sus matrimonios están rotos (o incluso puede que ni si quiera aprendan así la lección).

Pueden abusar de tu confianza y sentirse superiores. Si te has encontrado a alguien así en tu vida, probablemente tu relación se vuelva tóxica. En este caso, lo mejor que puedes hacer es largarte y olvidarte de tu pareja.

  • Por cultura

Históricamente en las sociedades poligámicas, los hombres han mantenido varias mujeres a la vez, pero no sucede al revés. Desde el punto de vista del sexo, los hombres son más proclives a tener muchas esposas pero a ellas parece que no les agrada tener varios esposos.

La monogamia no ha terminado de ser aceptada. El hombre nunca ha tenido la intención de ser monógamo. A pensar de haberse casado o haber aceptado un compromiso, no ha querido tener sexo sólo con su pareja. El matrimonio sería sólo un sacrificio hecho para mantener en el tiempo una relación que consideran satisfactoria. La monogamia para estas personas no es más que una molestia, algo a evitar, más que algo a mantener.

Razones por las cuales las mujeres son infieles

La frecuencia de la infidelidad femenina está incrementándose en la actualidad. Este cambio comportamental se relaciona principalmente con la disponibilidad de anticonceptivos eficaces, con el cambio de rol social de la mujer y con su integración en el mundo laboral, que ha provocado que las mujeres tengan más contacto con personas ajenas a su vida en pareja y que haya disminuido su miedo a un posible embarazo no deseado.

La infidelidad femenina es juzgada de forma diferente a la del sexo masculino. Entre las mujeres se comenta que para lanzarse a ser infiel, tiene que haber algo más que el simple impulso sexual. También es cierto que siempre hay excepciones a la regla, pero la realidad es que cuando una mujer comete adulterio, elige muy bien el momento y la persona.

Como se dijo en un principio, para la mujer normalmente la infidelidad queda muchas veces en el plano meramente emocional o incluso platónico, por lo que no llegan a tener relaciones sexuales, aunque el simple hecho de deseas o querer a otra persona es motivo suficiente para generar una profunda sensación de culpa.

La infidelidad femenina es más peligrosa para la estabilidad de la pareja, ya que en muchas ocasiones, existe una inversión amorosa en la relación. La mayoría de las mujeres no buscan sólo la satisfacción sexual cuando deciden ser infieles, sino que quieren añadir pasión y romanticismo a sus vidas, esto hace que les resulte más fácil  involucrarse emocionalmente y poner en riesgo la relación original. Sin embargo, esto no siempre ocurre así, ya que los cambios que ha vivido la sociedad en los últimos años han reivindicado el papel de la mujer y poco a poco estos patrones están cambiando.

Para las mujeres es fundamental ser tomadas en cuenta, por lo que la causa más frecuente de infidelidad, son los problemas de comunicación con su pareja, la falta de amor, la insatisfacción sexual, la atracción hacia otra persona y el deseo de venganza por una infidelidad previa.

Los motivos más frecuentes son lo siguientes:

  • Falta de afecto por parte de la pareja

En el contexto del matrimonio, las aventuras suelen originar un circulo vicioso que parece no tener solución: ella se distancia físicamente porque él no la contiene sentimentalmente y él se aleja en lo afectivo, porque ella no le da el sexo que ella quiere.

El afecto es la atmósfera que debería rodear e impregnar una relación o un matrimonio, mientras que el sexo es un hecho, una acción episódica. El amor de la pareja, expresado a través del afecto, le da más sentido y profundidad a la relación sexual. La mayor parte de las mujeres necesitan afecto mucho antes de pensar en lo sexual.

En un matrimonio feliz, el amor hace parte de la rutina cotidiana en forma de besos, abrazos, palabras de cariño, gestos, etc. La importancia que esto tiene para la mujer puede probarse fácilmente: casi todos los hombres se quejan de que antes de casarse, los encuentros de la pareja eran mucho más apasionados y mientras él la estaba cortejando (en la etapa del noviazgo), la llenaba de afecto, ternura y respeto, pero cuando se casaron, él piensa que ya no son necesarias tantas acciones preliminares para conseguir lo que tanto quiere, es decir, sexo. Las acciones preliminares son muy importantes para la mujer, incluso más importantes que la misma relación sexual y las mujeres necesitan primero  sentirse afectivamente cercanas a su pareja para querer interactuar (físicamente) después. Esa sensación se logra intercambiando afecto y atención exclusiva con el otro.

Si existen problemas de sexo en el matrimonio (o en la relación de pareja), se debe prestar atención al tema del afecto primero. Sin este ingrediente, ella se puede sentir forzada a tener relaciones sexuales para satisfacerlo a él, sin disfrutarlo realmente. Sin las acciones y gestos de afecto, el acto amoroso queda incompleto para la mujer. Incluso existen mujeres que acceden a tener sexo, sólo para tener un poco de afecto por parte de sus parejas, aunque esto las deja insatisfechas, desilusionadas y vacías. Apenas se termina el sexo, el hombre vuelve a ser esa persona inexpresiva que no muestra afecto y la mujer siente que lo único que su pareja quiere de ella, es su cuerpo y nada más, lo que hace que se aleje sentimental y luego físicamente de sus esposos.

La demanda femenina de afecto probablemente sea la necesidad más importante de las mujeres, así como ellas deben comprender que el sexo es sumamente importante para ellos. Si uno de los dos no obtiene lo que necesita (afecto o sexo, en cada caso), es altamente probable que piensen en arriesgarse a buscar una tercera persona y a quebrar su matrimonio o relación con esto.

En las mujeres, la excitación es una cuestión interna, mental: ellas pueden decidir excitarse o no, de acuerdo con los sentimientos y emociones que la vinculen al hombre en un momento dado. Un hombre tierno, sensible, afectuoso, respetuoso, excitará mucho más a la mujer que cualquier técnica o caricia, pues le está transmitiendo el mensaje de que la adora y desea protegerla. Aquí esta la clave de por qué muchas mujeres son apasionadas con un amante: a menudo, este sujeto le demuestra la consideración y la ternura que su marido no y eso desata un fuerte deseo sexual en ella que lo ve como a un dios. Si la mujer no está mentalmente abierta y dispuesta para la relación sexual, no importa qué puntos de su cuerpo toque el hombre, porque no la excitará.

Esto puede forzarla a buscar ese afecto en otra persona y de esta forma, satisfacer esa necesitad tan importante. La forma de evitar que una mujer sea infiel a su pareja es satisfaciendo esa necesidad de afecto, siendo considerado, teniendo detalles (no materiales) con ella y prestándole atención, para que no busquen a otra persona que les ofrezca el afecto que tanto necesitan.

  • Por reafirmación de la femineidad

La mujer cree que ha dejado de ser atractiva para su pareja y la infidelidad se convierte en una vía para ratificar su rol de genero y para volver a sentirse deseada.

  • Por experimentar el romance

En muchas relaciones de pareja a medida que pasan los años los detalles románticos disminuyen, de manera que la mujer echa de menos esos momentos y quiere sentir que es especial para alguien y volver a experimentar esas mariposas en el estómago.

  • Para salir de la monotonía

Muchas mujeres que usan aplicaciones de citas no son infieles porque estén descontentas con el aspecto emocional de su relación de pareja o matrimonio, sino porque desean romper la monotonía sexual. Debido a este hecho, es probable que el dicho de que los hombres buscan sexo y las mujeres romanticismo, muy pronto será un mito del pasado.

  • Por sentirse ignorada

Generalmente, si una mujer es infiel es porque se siente descuidada o ignorada por su pareja. Es el principal motivo. Si él no le hace caso, no le presta la debida atención o siente que ella ha dejado de ser una parte importante de su vida, lo más probable es que se busque a otro que sí la considere.

  • Porque han perdido la conexión con su pareja

Si una mujer siente que ha perdido la conexión con su pareja y que ésta ya no la entiende, se sentirá mal y lo más probable es que acabe siendo infiel. Cuando ella cree que ya no tienen nada en común, se desentenderá emocionalmente de la relación.

  • Porque se sienten agobiadas (en general)

Muchas veces una infidelidad es una forma de escapar de la rutina, de evadirse, de hacer un paréntesis satisfactorio en la vida. Muchas mujeres son infieles porque se sienten abrumadas y agobiadas en general: el trabajo, las necesidades de su pareja, las suyas propias, el hogar, etc.

  • Se sienten solas

Las mujeres pueden experimentar la soledad en una relación por varias razones. Tal vez su pareja trabaje muchas horas, tenga numerosos viajes o demasiados compromisos sociales, entre otros. Si el hombre no esta disponible emocional o físicamente, ella buscará llenar este vacío.

  • Poco sexo (o insatisfactorio)

Si no hay intimidad sexual, hay infidelidad. Si ella ya no se siente satisfecha en la cama con su pareja o es ésta la que pasa del tema, se irá con otro (s).

  • Venganza

Es más común en ellas que en ellos. El 37% de las encuestadas así lo admitió, frente al 31% de ellos. El 87% aproximadamente de la gente que fue infiel, lo justificó asegurando que el otro lo había hecho antes.

  • Por baja autoestima

Las mujeres con baja autoestima, depresión, ansiedad o algún trauma infantil no resulto y/u otros problemas similares, pueden buscar validación a través de la actividad romántica y sexual.  Si alguien las quiere “de esa manera”, se sienten valiosas, deseadas, necesitadas y felices.

  • Porque quieren salir de su relación

Es frecuente que sean infieles por el deseo inconsciente de huir de la relación que tienen. Algunas mujeres necesitan cargarse de razones para dejar a su pareja o incluso, prefieren que las “pillen” para que la ruptura sea más sencilla y no tener que dar explicaciones. Otras no son conscientes del todo que quieren acabar con su relación, pero no están dispuestas a hacerlo hasta que tengan un “sustituto”.

  • Por no tener un núcleo femenino sólido

Si una mujer no tiene  o ha tenido un núcleo femenino sólido en su vida, es probable que sobrevalore en cierta manera su relación con los hombres. Si una mujer no tiene un grupo de amigas, no ha gozado de una buena relación con su madre o no ha sentido apoyo del resto de mujeres que la rodean, es más que probable que sea infiel.

Sobre la confianza después de un amorío

Cuando existe una infidelidad, la pareja que sufre el engaño ve minada su confianza en el otro. Sin embargo, si los dos se sientan a hablar con total honestidad sobre lo que ha sucedido y lo que sienten, es posible arreglar la relación, siempre y cuando ambos estén de acuerdo.

Lo primero que deben plantearse con total sinceridad como pareja es: ¿estas dispuesto a superar el mal trago? Si tu pareja llegó a ser infiel, probablemente hace mucho que la relación no anda bien. Uno o ambos miembros de la pareja sentía que algunas de sus necesidades no estaban satisfechas, lo que preparó el terreno para la infidelidad. Es bastante posible que la persona engañada estalle en cólera y quiera dejar la relación a un lado y separarse.

Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿quién engañó ha sido el único culpable?,  lo cierto es que las infidelidades empiezan, porque hay déficits en el amor y la atención de las demandas mutuas dentro de la pareja y lo más probable es que la persona engañada haya dejado de satisfacer alguna de las necesidades o demandas esenciales de su pareja. Es verdad que la pareja que cometió la infidelidad falló, pero también ha fallado la persona que lo hizo vulnerable a la traición, no proporcionándole la satisfacción de sus necesidades o toda la atención que requería.

La confianza se edifica todos los días (no se construye de un día para otro). Lo más probable es que la persona engañada necesite tiempo para volver a confiar en su pareja.

Un buen recurso para lograrlo es que quien engañó, haga diariamente una agenda de sus actividades y la otra persona pueda revisarla cuando quiera, incluso llamando por teléfono al sitio donde debería estar. De esta forma se comprobará que su pareja le está diciendo la verdad.

Además, una vez confesada o descubierta la infidelidad, es indispensable que la pareja que fue infiel, deje inmediatamente todo contacto con la/el amante. Tener un amante es como ser adicto a algo (por ejemplo, no puedes dejar de ser fumador, a menos que alejes de ti el paquete completo de cigarrillos, en lugar de fumar unos cuantos menos).

La tentación de regresar a los brazos del amante puede ser muy fuerte, por lo que la persona involucrada en una infidelidad, deje de estar enamorado de un día para el otro. El hombre o la mujer puede poner voluntad para dejar de ver a su amante, pero los sentimientos siguen allí, adormecidos hasta hallar el momento de despertar otra vez.

Cuando la persona decide abandonar su y reconciliaste con su pareja, es porque mantiene la esperanza de que ella pueda volver a satisfacer las necesidades que  no tenia antes, es decir, suplir las demandas que tiene y que su amante estaba satisfaciendo.

Según los expertos, es más fácil que una mujer que ha sido infiel renuncie a su amante una vez reconciliada con su pareja, si éste atiende sus demandas como debería haberlo hecho antes, que un hombre (parece mucho más complicado) se desprenda de su amante, aun haciendo las paces con su pareja.

Si la parte que ha sido infiel, no está dispuesta a dejar de frecuentar a su amante, la persona afectada debería prepararse para afrontar una separación.

En varios casos, los hombres que consiguen dejar a su amante, vuelven con ella varios años después de haberse terminado la aventura, argumentando que la aman y extrañan, aunque también aman a su esposa y no pueden vivir sin ella. Lo ideal es que si siente esto, el hombre trate de conseguir ayuda profesional y evite el contacto diario con la mujer en cuestión (por ejemplo, en la oficina). Mucho mejor si se muda a otra ciudad con su familia.

El perdón: ¿se puede superar una infidelidad?

Muchas parejas se preguntará si es posible recomponer la relación tras una infidelidad. Las estadísticas dicen que al parecer, sólo el 50% de las veces se consigue superar el problema. Esta probabilidad aumenta si quien ha sido infiel es el hombre y si la infidelidad sólo ha sido de índole sexual.

A la hora de plantearse una posible reconciliación tras una infidelidad, es necesario valorar los pros y los contras de la relación y tener en cuenta que no todas las parejas infieles se separan. En muchos casos, no solo es posible una reconciliación sino que la misma infidelidad hace que la pareja se plantee sus problemas, los supere y continúe su relación con una intimidad reforzada. Si embargo, es importante no olvidar que el proceso de reconciliación es lento y difícil y que debe pasar inevitablemente por pedir perdón y perdonar de forma sincera, para lo en muchas ocasiones en necesaria la intervención terapéutica como guía y apoyo a la pareja.

Perdonar a una persona no es un acto de nuestra voluntad, pues nadie querría dejar pasar esa herida que le han infligido. Es un acto que demuestra la mayor humildad, un verdadero sacrificio, que se hace por amor.

No perdonas porque tu pareja lo merece, sino porque quien la pasa mal cuando no perdona eres tú. Todo ese rencor, resentimiento y ese dejo de amargura que te queda por dentro por el recuerdo de lo sucedido, es sumamente dañino para tu corazón. Deja de cargar toda esa basura emocional que te está haciendo tanto mal y déjala ir.

La infidelidad es el síntoma de un problema mucho más amplio,, grave y profundo en la relación de pareja, que tiene que ver con los dos.

La buena noticia es que luego de pasar por situaciones de este tipo, la pareja se ve fortalecida. Enfrentarse a un problema de infidelidad lleva a los miembros del matrimonio a trabajar en conjunto para superarlo y así, edificar mucho más sólidamente el edificio de su relación. Sin duda, admitir y sobreponerse a una aventura es difícil, pero no imposible.

Una infidelidad es difícil de perdonar, pero es imprescindible para salvar el matrimonio. La solución de este problema grave es asegurarse que no se repita y para ello necesitas saber cómo mejorar la intimidad con tu pareja y cómo redescubrir el sexo juntos para refrescar la relación y mantener tu Matrimonio para Siempre.

 

Referencia:

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Linares, R. (2020). Infidelidad femenina: ¿Por qué las mujeres son infieles?. Consultado el 13 de julio de 2020 de la pagina https://www.elpradopsicologos.es/blog/infidelidad-femenina/

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Pérez, L. (Sin fecha). La infidelidad: el segundo problema más importante en las relaciones de pareja. Consultado el 13 de julio de 2020 de la página https://psicologiaymente.com/pareja/infidelidad-problema-relaciones-pareja

Serena, N. (2018): 10 razones por las que una mujer es infiel. Consultado el 13 de julio de la página https://www.cadenadial.com/2018/10-razones-por-las-que-una-mujer-es-infiel-55043.html

 

 

Categorías: ParejaRelaciones

Ana Ospina

Psicologa clínica y forense

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